Crianza Reflexiva: Limitándoles los juguetes a los niños | SteamboatToday.com

Crianza Reflexiva: Limitándoles los juguetes a los niños

Dierdre Pepin/For Steamboat Today

Estudios recientes han demostrado que los niños de cinco años o menores son frecuentemente agobiados al tener demasiados juguetes. Tener demasiadas opciones puede ser sobre estimulante para los niños y puede causar que los niños se pongan ansiosos. Los niños pueden perder la capacidad de concentrarse en un juguete por el tiempo suficiente para poder aprender de él. Pueden sentirse obligados a jugar con cada juguete que tengan a la vista sin involucrarse completamente con cada uno.

Cuando una escuela en Alemania acepto retirar todos los juguetes de sus salones durante tres meses, los maestros reportaron que inicialmente, los niños estaban confundidos pero que finalmente habían comenzado a concentrarse, a comunicarse mejor, y a usar más de su imaginación.

Este tipo de estudio fue motivado por el temor de que los padres frecuentemente sustituyen demasiados juguetes y pantallas en el desarrollo de sus hijos. Creando infancias que no solo están definidas por el juego aceptado (propuesto) o por guías de consumo, sino que también por insuficientes interacciones personales.

Con menos juguetes en frente de ellos, los niños aprenden a ser más creativos. Ellos aprovechan su imaginación y usan sus recursos alrededores para inventar juegos y actividades. También desarrollan un periodo de atención más largo al pasar más tiempo con un solo juguete, dejando que ellos mismos disfruten y exploren el valor y la posibilidad del juguete. Si un juguete en particular les parece demasiado difícil de manipular o resolver, los niños son menos propensos a renunciarlo por otro. Ellos demuestran más paciencia, perseverancia y determinación. Y debido a que menos juguetes invocan escasez, los niños realmente cooperan, comparten y se llevan mejor.

Los juguetes son una parte integral del desarrollo de un niño; forman el carácter y el sistema de valores. El tipo de juguete que les damos a nuestros hijos y por qué y con qué frecuencia, les enseña sobre el mundo, sobre ellos mismos y sobre nuestros valores. Al dar les constantemente más juguetes, les enseñamos a confiar en artículos materiales en lugar de sus propios recursos internos. También establecemos un estándar de consumo. Algunos psicólogos hablan de que todo lo que no sea un primer objeto valioso (algo que tienen desde pequeños, como una cobija) es socialmente una necesidad generada.

Cuando les quitan los juguetes del ambiente, los niños se sumergen en la naturaleza y en el juego físico. Se involucraran más profundamente con sus amigos y padres, y desarrollan mejores relaciones interpersonales. Aprenden a valorar lo que tienen y encuentran valor en las cosas que los rodean. Entienden que la felicidad no depende de alguien o de algo. Eventualmente incluso podrían aprender que el aburrimiento es un regalo.

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Consejos para dirigir los juguetes y el juego:

  • El número óptimo de juguetes que deben sacar a la vez es cuatro.
  • Use la regla "usar un juguete y alzar otro".
  • Mantenga los juguetes en cajas y gírelos para jugar.
  • Ponga juguetes viejos en nuevas combinaciones.
  • Evite los juguetes de costumbre que limiten el juego de fantasía ("los objetos que son encontrados" ofrecen potencialmente creatividad para el juego libre.)
  • El ruido auditivo (ruido en el fondo) y el desorden visual pueden interferir con el juego.
  • Fomente la lectura, el canto, el baile, los colores, dibujar y pintar
  • Permita que los niños se aburran.

Deirdre Pepin es el Coordinador de Resource Development and Public Relations en Horizons Specialized Services